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  • Foto del escritorMónica Rivas

¿Quién te lo está diciendo?



Algunos de los mejores momentos en nuestra vida no son placenteros, ni exitosos, ni reconocidos, ni positivos, sino difíciles y estresantes… pero terminan siendo, también, de los más formativos y motivadores. (…) No confíes en tu concepción de las experiencias positivas/negativas, lo único que sabemos con certeza es si algo duele o no en ese momento... y eso no vale mucho. (...)


No siempre controlamos lo que nos sucede, pero siempre controlamos cómo interpretamos lo que nos sucede y cómo respondemos a ello. (…) Las verdaderas preguntas son: ¿a qué elegimos darle importancia? ¿Sobre qué valores estamos eligiendo basar nuestras acciones? ¿Qué parámetros elegimos para evaluar nuestra vida? (…) Tú ya estás eligiendo, cada momento de cada día, a qué le das importancia. (…) Para valorar X debemos rechazar lo que no es X. El rechazo es parte inherente y necesaria para mantener nuestros valores y, por ende, nuestra identidad. (…) El compromiso te permite centrarte con atención en un puñado de metas sumamente importantes y lograr un mayor grado de éxito de lo que conseguirías de otro modo. (…) De esta forma, el rechazo de las alternativas nos libera: el rechazo de lo que no se alinea con nuestros valores más importantes, con los parámetros elegidos, el rechazo a esa búsqueda constante de amplitud carente de profundidad. (…)


En lugar de buscar la certeza, deberíamos estar en búsqueda constante de la duda: dudar de nuestras propias creencias, dudar de nuestros propios sentimientos... En vez de esperar estar en lo cierto todo el tiempo, deberíamos buscar en qué estamos equivocados todo el tiempo. Porque lo estamos.


El problema aquí no es solo que la certidumbre es inalcanzable, sino que la búsqueda de la certidumbre a menudo genera más (y peor) inseguridad.


Estamos predispuestos hacia el significado que nuestra mente ha creado y no queremos soltarlo. Incluso si descubrimos evidencias que contradicen el significado que creamos, a menudo lo ignoramos y continuamos creyendo lo que queremos. (…) Antes de que podamos analizar nuestros valores y nuestras prioridades, y cambiarlos por unos mejores y más sanos, primero debemos perder la certeza de nuestros valores actuales. Debemos arrancarlos intelectualmente, ver nuestros fallos y prejuicios, ver cómo no encajan mucho con el resto del mundo; debemos plantarle cara a nuestra propia ignorancia y admitirla.


Cuestionarnos y dudar de nuestros propios pensamientos y nuestras propias creencias es una de las habilidades más difíciles de desarrollar, porque solemos ser los peores observadores de nosotros mismos. Aristóteles escribió: «Ser capaz de considerar un pensamiento, sin aceptarlo, es la marca de una mente educada». Sin embargo, también es importante destacar que solo porque te preguntes si tienes la idea equivocada, no significa que la tengas.


Lo anterior con frecuencia significa renunciar a ideas de grandeza sobre ti mismo: que eres asombrosamente inteligente, o espectacularmente talentoso, o intimidantemente atractivo, o especialmente victimizado... Esto significa dejar de lado el sentirte con derecho a todo y dejar de creer que, por alguna razón, el mundo te debe algo.


Si parece que eres tú contra el mundo, probablemente seas solo tú contra ti mismo.


«Yo creía que el cerebro humano era el órgano más increíble en mi cuerpo.

Después me di cuenta de quién me lo estaba diciendo»

Emo Philips


El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda

Mark Manson

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