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  • Mónica Rivas

La postura de meditación


A la hora de meditar, es importante sentarse de manera apropiada para evitar molestias innecesarias. No te debes relajar demasiado, pero tampoco tensarte más de la cuenta.

El zafu o banco te ayuda a tener una buena curva lumbar y a elevar la coronilla. Al elegir la altura del zafu, la clave está en el grado de flexibilidad de tus piernas y caderas: cuanto menos flexible seas, más alto deberá ser el cojín para que te puedas sentar cómodamente. También te conviene utilizar un zafutón, una manta doblada o una esterilla para que tus rodillas tengan un soporte más cómodo que el suelo.

Siéntate de forma que tus isquiones (los huesos que puedes palpar bajo tus nalgas) se apoyen sobre el cojín o banco y tus rodillas sobre el zafutón, manta o esterilla.

El tronco debe estar erguido, para lo cual es importante mantener las curvas naturales de la columna vertebral. Bascula ligeramente la pelvis hacia delante.

Los brazos reposan relajados a los lados del cuerpo, los codos no están ni pegados al tronco ni muy alejados de él. Los hombros descansan echados hacia atrás y los omóplatos se acercan ligeramente entre sí.

Recoge el mentón acercándolo a la garganta y eleva la coronilla como si un hilo invisible tirase de ella hacia el cielo. La cabeza debe estar bien centrada, sin inclinarla hacia los lados.

Ahora ya puedes sentarte a observar... sentarte a SER.


SOLO SER