Existen una serie de prácticas que tienen como finalidad desarrollar la atención plena que desempeñan un papel importante en el desarrollo emocional del niño y en su felicidad. En la sociedad actual, los cientos de estímulos visuales y auditivos fomentan la mente saltarina, incapaz de fijarse en algo de una forma continuada.

A través del mindfulness, enseñamos al niño a observar su cuerpo y su mente, invitándole a dirigir la atención a sus sensaciones, pensamientos y emociones, para así aceptarlos y gestionarlos mejor. 

Esto se hace a través de técnicas agradables y motivadoras y en un ambiente no competitivo, fomentando la conexión del niño consigo mismo y con los demás.

Con el programa Crecer respirando, de nueve semanas de duración, se trabajan en los niños los siguientes aspectos:

- Mejora de la concentración y la atención

- Desarrollo de la capacidad de autorregulación

- Manejo del control de impulsos

- Mejora de las habilidades interpersonales

- Incremento de la amabilidad con uno mismo y con los demás

"Mindfulness es una potente herramienta para ayudar a los niños a calmarse, focalizar su atención e interactuar de manera efectiva con los demás, todo ello de gran importancia para manejarse tanto en la escuela como en la vida".

Amy Saltzman, directora de la asociación Mindfulness en la educación

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